miércoles 15 de abril de 2009
No me gusta ser de un equipo así por que sí. Sin razón alguna. Sin un motivo fuera de lo temporal que implique jugadores o entrenadores pasajeros.
El motivo por el que soy del Real Zaragoza es obvio, es el equipo de la ciudad donde nací y lleva su nombre por toda España y por Europa, cuando se tercia.
En cambio, hay otros equipos con los que simpatizo por motivos ignotos. Equipos a los que me aficiono sin saber muy bien por qué. En tales casos, busco hasta debajo de las piedras motivos que justifiquen tal afición, aunque éstos esten tan cogidos por los pelos como el que paso a explicar.
Durante catorce años, no supe cómo justificar mi simpatía por la Juventus de Turín. No conozco la ciudad, ni sé el porqué del nombre del equipo. Tampoco sé si existen nobles ideales asociados al equipo piamontés, ni nada. En fin. El caso es que el otro día iba en un autobús recorriendo la diagonal ibérica del amor mundial y encontré el motivo. En Turín está la Sabana Santa, la demostración inequívoca de la Resurrección de Jesucristo. Y eso no es poca cosa.
Aunque pensándolo bien, podría ser del otro equipo de la ciudad... del Torino. Del Gran Torino.

El motivo por el que soy del Real Zaragoza es obvio, es el equipo de la ciudad donde nací y lleva su nombre por toda España y por Europa, cuando se tercia.
En cambio, hay otros equipos con los que simpatizo por motivos ignotos. Equipos a los que me aficiono sin saber muy bien por qué. En tales casos, busco hasta debajo de las piedras motivos que justifiquen tal afición, aunque éstos esten tan cogidos por los pelos como el que paso a explicar.
Durante catorce años, no supe cómo justificar mi simpatía por la Juventus de Turín. No conozco la ciudad, ni sé el porqué del nombre del equipo. Tampoco sé si existen nobles ideales asociados al equipo piamontés, ni nada. En fin. El caso es que el otro día iba en un autobús recorriendo la diagonal ibérica del amor mundial y encontré el motivo. En Turín está la Sabana Santa, la demostración inequívoca de la Resurrección de Jesucristo. Y eso no es poca cosa.
Aunque pensándolo bien, podría ser del otro equipo de la ciudad... del Torino. Del Gran Torino.


6 comentarios:
Esta imagen siempre me pone los pelos como escarpias. Jesucristo tenía cara de Pantocrator románico.
pero tu no eras laico esta mañana???????
q es pantocrator?
el laico era Salas! yo soy teísta! estados teocráticos ya! jeje
A mi la sábana santa me da miedito... Gran Torino!!
Es el nombre con el que se llamaba a las pinturas románicas en las que se representaba al Señor Todopoderoso.
Cari no sabías lo que era el pantocrátor?? Muy mal!! Historia del Arte en ESO ya! jijijiji
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