domingo 25 de enero de 2009
Hoy hace un año exacto me dirigía a Las Delicias. El pulso se me aceleraba con cada toma de conciencia. En el andén un hombre gordo no paraba de bostezar. Esos bostezos, emitidos con perezoso orgullo, me ponían aún más nervioso, por contraste. Me llegó a molestar la tranquilidad de aquel señor.
Hoy hace un año exacto la azafata anunció la llegada a Atocha. Cogí mi maleta. Estaba ausente, sumido en mi nerviosismo. Mi alma parecía minúscula, se había encogido, como acongojada ante el magnánimo acontecimiento que asomaba. Pero no era por eso. Simplemente estaba cogiendo carrerilla. Se había hecho pequeña para hacerse gigante poco después. Para poder abarcar todo eso que me ibas a dar.
Hoy hace un año exacto me situé a una mirada de ti. Ahí estabas. Abrigo Beatle y móvil con cadenita. Zapatillas bailarinas británicas. La tridimensionalidad otorgaba a tus rasgos nuevos matices. Sugerentes y atractivos, infantiles y maduros. Seductores. Las imágenes que había aprendido de memoria estaban cobrando vida y me epataban. Tus expresivos ojos se mostraban curiosos y sinceros. Tus labios derrochaban imaginación y sensualidad, y tu boca inteligencia y desorden. Sin lugar a dudas, la realidad te sentaba mejor que la imaginación.
Hoy hace un año exacto, y con Audrey de testigo, supe exactamente qué es lo que quiero hacer el resto de mi vida.

