Andrés

viernes 8 de mayo de 2009

Los discos de música tienen un promedio de unas once canciones; tantas como futbolistas tiene un equipo de fútbol. Así, me resulta inevitable comparar las canciones de cada disco con las demarcaciones propias de cada dorsal. La número 9 es el delantero centro y la número uno, el portero. Tal vez la culpable sea "Maradona", la canción número diez de "Honestidad Brutal".



Con estas premisas, "Andrés" me tiene loco. La antología del genio argentino consta de seis discos, tres de ellos dedicados a lo mejor de su carrera, y otros tres a rarezas, caras B, instrumentales y versiones. Con los tres segundos no hay problema, pero lo de los tres primeros es un desbarajuste.

Lo mejor es dar ejemplos. "Te quiero igual" lucía en "Honestidad Brutal" el número dos, dorsal tradicionalmente asignado a los laterales derechos. En este caso, uno de auténtico lujo, algo así como un Daniel Alves hecho canción. Sin embargo, en las obras incompletas aparece con el número nueve, casi en la otra punta del campo, en la demarcación de delantero centro. Incomprensible.

Otro ejemplo. "El día de la mujer mundial" fue allá por el 99 el portero que todo disco soñaría. Una canción imbatible, perfecta para abrir el disco. Pues bien, ahora le ha dado a Calamaro por ponerla con el número 4, de central (o de mediocentro, si seguimos el patrón del Barcelona). ¿Imagináis a Casillas organizando el juego de la seleccón española? ¡Qué locura padre cura!

En fin, ya veremos en qué acaba esta revolución que, por cierto, se antoja bolchevique, a juzgar por la estética de la portada y el libreto de estas obras incompletas de Andrés Calamaro.